¿Cómo saber si una verdura está en su punto?

No hace falta ser agricultor para reconocer cuándo una verdura está en su mejor momento. Solo hace falta fijarse un poco más. Aquí te contamos algunas señales sencillas que usamos cada día en la huerta para saber si algo está listo para recoger… o si necesita unos días más.

Lo primero es el color. Una albergínia brillante, un tomate rojo pero no reventado o una calabaza de tono uniforme suelen estar en su punto justo. Si notas manchas apagadas, partes blandas o tonos desiguales, puede que ya haya pasado su mejor momento o le falte un poco.

La textura también habla. Una zanahoria firme y crujiente, un brócoli con los ramilletes bien cerrados o unas hojas de lechuga que suenan al doblarlas indican frescura. Si al tocarlas están flojas o gomosas, mejor déjalas pasar.

El olor es otro aliado. Cuando una verdura está bien, huele a campo, a fresco, a limpio. Si no huele a nada o tiene un punto agrio, probablemente no esté en condiciones. A veces la vista engaña, pero el olor casi nunca.

Y por último: el peso. Sí, como suena. Una verdura bien formada suele pesar más de lo que parece por su tamaño. Eso quiere decir que está bien hidratada y compacta. Si pesa poco, está hueca o deshidratada, algo ha fallado en su crecimiento o conservación.

Todo esto no sustituye al gusto, claro. Pero si aprendes a mirar, tocar y oler bien lo que compras, es más fácil que aciertes siempre. Y si nos compras a nosotros, ya sabes que recogemos solo lo que está realmente listo. Ni antes, ni después.